{"id":67,"date":"2018-08-16T20:51:34","date_gmt":"2018-08-16T20:51:34","guid":{"rendered":"http:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/?post_type=article&#038;p=67"},"modified":"2018-08-29T19:41:02","modified_gmt":"2018-08-29T19:41:02","slug":"rodolfo-walsh-el-escritor","status":"publish","type":"article","link":"https:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/article\/rodolfo-walsh-el-escritor\/","title":{"rendered":"Rodolfo Walsh, el escritor"},"content":{"rendered":"<h3 style=\"text-align: left\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-232 size-full\" src=\"http:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/bocchino.jpg\" alt=\"Rodolfo Walsh, el escritor Por Adriana A. Bocchino Letras-Celehis-UNMDP\" width=\"924\" height=\"242\" srcset=\"https:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/bocchino.jpg 924w, https:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/bocchino-300x79.jpg 300w, https:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/bocchino-768x201.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 924px) 100vw, 924px\" \/><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">\u201cTodos se hicieron famosos. Le cont\u00e9 mi historia a ese se\u00f1or. \u00c9l todo. Y yo nada\u201d. El \u201cfusilado que vive\u201d se queja, por el 2006, ante las c\u00e1maras de Teleocho Investiga. Juan Carlos Livraga reclama ante Santo Biasatti. Ahora ya pasaron m\u00e1s de 60 a\u00f1os de los fusilamientos en Le\u00f3n Su\u00e1rez y 60, el 23 de diciembre de 2017, de la publicaci\u00f3n del primer art\u00edculo de Rodolfo Walsh sobre el tema, \u201cCastigo a los culpables\u201d, en <i>Prop\u00f3sitos, <\/i>el diario de Le\u00f3nidas Barletta. El libro de <i>Operaci\u00f3n Masacre<\/i> que conocemos se inicia all\u00ed. Se puede trazar una s\u00edntesis de la historia del texto a partir de lo que cuenta el mismo Walsh en el pr\u00f3logo a su primera edici\u00f3n. El 15 de enero del 57, <i>Revoluci\u00f3n Nacional<\/i> -hoja gremial que dirige Luis Cerruti Costa- se anima con el reportaje a Livraga. En febrero Cerrutti no puede seguir adelante y s\u00f3lo dar\u00e1 a conocer algunos datos. Walsh no obstante sigue investigando. En marzo nace la idea de escribir un libro. Los frondizistas manifiestan su apoyo econ\u00f3mico pero la impresi\u00f3n no se produce. En mayo, Walsh decide ofrecer el libro, en una serie de notas, al director de <i>Mayor\u00eda<\/i>, Tulio Jacovella. El 27 sale la primera nota de <i>Operaci\u00f3n Masacre<\/i> con el subt\u00edtulo <i>Un libro que no encuentra editor<\/i>. En <i>Mayor\u00eda <\/i>aparecen ocho entregas, una por semana. En julio queda convenida la publicaci\u00f3n de la primera edici\u00f3n con Sigla, una editorial dirigida por Marcelo S\u00e1nchez Sorondo. En diciembre sale a la venta bajo el t\u00edtulo <i>Operaci\u00f3n Masacre, un proceso que no ha sido clausurado<\/i>.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-127 \" src=\"http:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/walsh3.jpeg\" alt=\"\" width=\"428\" height=\"285\" srcset=\"https:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/walsh3.jpeg 960w, https:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/walsh3-300x200.jpeg 300w, https:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/walsh3-768x512.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 428px) 100vw, 428px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Roberto Ferro sostiene que hasta ese momento el objetivo concreto es producir saber acerca de un hecho ignorado por la prensa. Por el contrario, Ana Mar\u00eda Amar S\u00e1nchez sostiene una lectura literaria desde la primera edici\u00f3n en libro. Pol\u00e9mica aparte, la edici\u00f3n de 1964, la segunda, con otro t\u00edtulo, <i>Operaci\u00f3n Masacre y el expediente Livraga, con la prueba judicial que conmovi\u00f3 al pa\u00eds<\/i>, muestra un importante trabajo de reescritura (ve\u00e1se la reconstrucci\u00f3n de Ferro en el pr\u00f3logo a <i>Yo tambi\u00e9n fui fusilado, Vuelve la secta del gatillo y la picana y otros textos<\/i> de Rodolfo Walsh<i>.<\/i> Bs. As: Los libros de gente Sur, 1990). En 1969 aparece la tercera edici\u00f3n, Jorge \u00c1lvarez Editor, con el t\u00edtulo definitivo de <i>Operaci\u00f3n Masacre<\/i>, donde aparecen nuevas marcas, un nuevo pr\u00f3logo. Ferro dice que reci\u00e9n a partir de aqu\u00ed puede pensarse en una lectura literaria como posibilidad privilegiada. Yo creo que, en todo caso, s\u00f3lo hasta el \u201876. Se realizan a partir del \u201869 siete ediciones. De aqu\u00ed que se piense en Walsh como un escritor de los \u201970, cuando la dictadura nos lo devuelve bajo otra lectura y hace que reaparezca, en el inicio de la democracia, como lectura pol\u00edtica para convertirse, poco a poco, en literatura pol\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfQu\u00e9 hab\u00eda pasado entre tanto con Livraga? En el a\u00f1o 2006 los argentinos nos enteramos que vive y desde hace 53 a\u00f1os en EE.UU y nunca, desde aquel 10 de junio de 1956 habl\u00f3 con nadie de su familia sobre el tema, ni siquiera con su esposa. El tema&#8230;, el secuestro, el fusilamiento, sobrevivir, la cara destruida, la partida y las varias operaciones para reconstruir una cara&#8230; el tema&#8230; nunca vuelto a hablar con nadie salvo con ese hombre, que no ten\u00eda todav\u00eda 30 a\u00f1os, una noche calurosa \u201cfrente a un vaso de cerveza\u201d, quiz\u00e1 en el Club de Ajedrez de La Plata, a menos de cien metros del despacho del gobernador de la Provincia de Buenos Aires.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-147 size-full\" src=\"http:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/RW-elEscritor.jpg\" alt=\"\" width=\"407\" height=\"170\" srcset=\"https:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/RW-elEscritor.jpg 407w, https:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/RW-elEscritor-300x125.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 407px) 100vw, 407px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre el Livraga de Walsh y el que vi entrevistado en la televisi\u00f3n hay muy poco en com\u00fan. Parece otra persona. No lo digo por los a\u00f1os transcurridos (nunca lo hab\u00eda visto antes), lo digo por lo que dice. Me explico: por lo que dijo Walsh que dijo Livraga aquella noche sobre aquella otra noche y madrugada de \u201clos hechos\u201d. Lo que dice en televisi\u00f3n no parece salir de la boca de la misma persona. Asimismo no se me ocurrir\u00eda homenajear a Livraga m\u00e1s all\u00e1 de los resarcimientos que reclama y s\u00ed, sin pensarlo, a Walsh -un homenaje, una muestra-, siendo Livraga sin embargo la v\u00edctima del hecho concreto. \u00bfCu\u00e1l es la diferencia? \u00bfQu\u00e9 hace de Rodolfo Walsh un nombre recordable? Los n\u00fameros redondos de las fechas (40 de su desaparici\u00f3n el a\u00f1o pasado, 60 de la publicaci\u00f3n) no alcanzan. Hay otra cosa. Y esa otra cosa pasa para m\u00ed -ha de ser un vicio del oficio- por la escritura. Lo que diferencia a Walsh de otros protagonistas de la \u00e9poca -los \u201850, los \u201960, los revisitados \u201870- no es la militancia, tampoco su paulatina adherencia partidaria al peronismo ni su inscripci\u00f3n y trabajo en Montoneros. Lo que marca la diferencia es la escritura, su escritura: es decir, c\u00f3mo ese hombre, en medio de su propia transformaci\u00f3n pol\u00edtica, la militancia y la puesta en marcha montonera escribe, sigue escribiendo a pesar de todo y contra todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para quienes no escriben o escriben lo m\u00ednimo indispensable es dif\u00edcil entender lo que implica la pr\u00e1ctica de la escritura como oficio. En Walsh parece una adicci\u00f3n que desea corregirse, un \u201cvicio burgu\u00e9s\u201d dir\u00e1 alguna vez Andr\u00e9s Rivera. Sucede que, al mismo tiempo, produce tal intensidad de placer, y adicci\u00f3n, que resulta irrenunciable, un vicio que no puede dejarse. De aqu\u00ed el planteo constante que \u00e9l mismo hace frente a la literatura tal como ven\u00eda escribi\u00e9ndose y la necesidad de congeniar el impulso vital del escribir con los acontecimientos que la historia pone por delante. Junto a la lenta transformaci\u00f3n pol\u00edtica, Walsh advierte que eso que no puede dejar de hacer es una \u201cdesviaci\u00f3n burguesa\u201d y tambi\u00e9n que esa desviaci\u00f3n burguesa, para sintetizarlo de alguna manera, es la causa de aquello que pol\u00edticamente deber\u00e1 combatir \u00bfC\u00f3mo hacer para desanudar semejante paradoja? A partir del d\u00eda que conoce a Livraga, de ah\u00ed en m\u00e1s, Walsh no dejar\u00e1 de escribir, parad\u00f3jicamente, para desentra\u00f1arla. Y aqu\u00ed, digo, no hay diferencia entre sus textos testimoniales, period\u00edsticos, secretos y los literarios. Todos tienen como tel\u00f3n de fondo esta cuesti\u00f3n, todos nacen del mismo conflicto.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-125 \" src=\"http:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/walsh1.jpeg\" alt=\"\" width=\"414\" height=\"276\" srcset=\"https:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/walsh1.jpeg 680w, https:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/walsh1-300x200.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 414px) 100vw, 414px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y entonces all\u00ed lo que marca la diferencia es c\u00f3mo escribe Walsh. Ese es el punto. Y ese el punto sobre el que me paro para mirarlo. \u00c9l mismo dice\/escribe en el pr\u00f3logo a <i>Operaci\u00f3n Masacre<\/i> de 1964 sobre el proceso de escritura:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Livraga me cuenta su historia; la creo en el acto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed nace aquella investigaci\u00f3n, este libro. [&#8230;] Esa es la historia que escribo en caliente y de un tir\u00f3n, para que no me ganen de mano, pero que despu\u00e9s se me va arrugando d\u00eda a d\u00eda en un bolsillo porque la paseo por todo Buenos Aires y nadie me la quiere publicar, y casi ni enterarse. Es que uno llega a creer en las novelas policiales que ha le\u00eddo o escrito, y piensa que una historia as\u00ed, con un muerto que habla, se la van a pelear en las redacciones [&#8230;] En cambio se encuentra con un multitudinario esquive de bulto [&#8230;] se pueden revisar las colecciones de los diarios, y esta historia no existi\u00f3 ni existe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y en el ep\u00edlogo advierte:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Releo la historia que ustedes han le\u00eddo. Hay frases enteras que me molestan, pienso, con fastidio que ahora escribir\u00eda mejor.<\/p>\n<p>Para reflexionar siete a\u00f1os despu\u00e9s en <i>La Opini\u00f3n<\/i>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Yo empiezo a escribir ficciones entre 1964 y 1965, una \u00e9poca de despolitizaci\u00f3n en el sentido de alejamiento de los problemas cotidianos de la pol\u00edtica, de la relaci\u00f3n social, de la inserci\u00f3n de uno en un proceso. En tiempos de la Revoluci\u00f3n Libertadora, si bien en una forma an\u00e1rquica y como francotirador, yo hab\u00eda participado de alg\u00fan modo con <i>Operaci\u00f3n Masacre<\/i>, luego viene el proceso de la Revoluci\u00f3n Cubana y, casi al final del gobierno de Frondizi, me repliego en una no participaci\u00f3n pol\u00edtica, por un lado, y en la absorci\u00f3n de ciertos conceptos te\u00f3ricos, por el otro. Tratamos entonces de resolver esa contradicci\u00f3n en el campo de la cultura, lo que entiendo que es un error, porque ese no es un campo aislado. Se empieza a ver una punta de la contradicci\u00f3n cuando se advierte el reflejo y el eco que tiene la obra de uno en el campo puramente cultural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">N\u00f3tese el paso del yo al nosotros en el mismo p\u00e1rrafo: la politizaci\u00f3n, que en Walsh significa compromiso, se implica en un nosotros. Pero, al mismo tiempo, cuando dice nosotros y habla en t\u00e9rminos impersonales, est\u00e1 contando su drama personal con la escritura. Lo mismo pasa en sus personajes de los <i>Los oficios terrestres<\/i> o de <i>Un kilo de oro<\/i>, en la estricta ficci\u00f3n de \u201cLas pruebas de imprenta\u201d, \u201cFotos\u201d o \u201cCartas\u201d. Mauricio, por ejemplo, del que se dice \u201cprobaba el filo del mundo y rebotaba y se lanzaba otra vez al asalto\u201d y, tambi\u00e9n, los personajes ni\u00f1os, los irlandeses del internado entre los que el propio Walsh dice salvarse cuando capta la atenci\u00f3n de los compa\u00f1eros por medio de literatura, su literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para esa \u00e9poca escribe una m\u00ednima autobiograf\u00eda:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-154 size-full\" src=\"http:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/RW-elEscritor2.jpg\" alt=\"\" width=\"879\" height=\"275\" srcset=\"https:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/RW-elEscritor2.jpg 879w, https:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/RW-elEscritor2-300x94.jpg 300w, https:\/\/biblio1.mdp.edu.ar\/revista\/wp-content\/uploads\/sites\/3\/2018\/08\/RW-elEscritor2-768x240.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 879px) 100vw, 879px\" \/>Mi vocaci\u00f3n se despert\u00f3 tempranamente: a los ocho a\u00f1os decid\u00ed ser aviador. Por una de esas confusiones, el que la cumpli\u00f3 fue mi hermano. Supongo que a partir de ah\u00ed me qued\u00e9 sin vocaci\u00f3n y tuve muchos oficios. El m\u00e1s espectacular: limpiador de ventanas; el m\u00e1s humillante: lavacopas; el m\u00e1s burgu\u00e9s: comerciante de antig\u00fcedades; el m\u00e1s secreto: cript\u00f3grafo en Cuba [&#8230;] La idea m\u00e1s perturbadora de mi adolescencia fue ese chiste idiota de Rilke. Si usted piensa que puede vivir sin escribir, no debe escribir. [&#8230;] <i>Operaci\u00f3n Masacre<\/i> cambi\u00f3 mi vida. Haci\u00e9ndola comprend\u00ed que, adem\u00e1s de mis perplejidades \u00edntimas, exist\u00eda un amenazante mundo exterior. [&#8230;] En 1964 decid\u00ed que de todos mis oficios terrestres, el violento oficio de escritor era el que m\u00e1s me conven\u00eda. Pero no veo en eso una determinaci\u00f3n m\u00edstica. En realidad, he sido tra\u00eddo y llevado por los tiempos; podr\u00eda haber sido cualquier otra cosa, aun ahora hay momentos en que me siento disponible para cualquier aventura, para empezar de nuevo, como tantas veces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para terminar con:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la hip\u00f3tesis de seguir escribiendo, lo que m\u00e1s necesito es una cuota generosa de tiempo. Soy lento: he tardado quince a\u00f1os en pasar del mero nacionalismo a la izquierda; lustros en aprender a armar un cuento, a sentir la respiraci\u00f3n de un texto; s\u00e9 que me falta mucho para poder decir instant\u00e1neamente lo que quiero, en su forma \u00f3ptima; pienso que la literatura es, entre otras cosas, un avance laborioso a trav\u00e9s de la propia estupidez. (\u201cEl violento oficio de escritor\u201d en <i>Los diez mandamientos<\/i>, 1965)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En 1972, entre sus papeles, se lee una confesi\u00f3n y testamento:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si yo muriera ma\u00f1ana una parte de mi vida \u2013esta parte de mi vida- podr\u00eda parecer insensanta y ser reclamada por algunos que desprecio e ignorada por los otros a los que podr\u00eda amar. Desde luego esa reivindicaci\u00f3n personal no es lo que m\u00e1s importa (aunque no sea capaz a\u00fan de renunciar a ella), lo que importa es el proceso que ha pasado por m\u00ed, la historia de c\u00f3mo yo cambi\u00e9 y cambiaron los dem\u00e1s y cambi\u00f3 el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Este cambio en Walsh est\u00e1 \u00edntimamente ligado a la escritura, entremezclado con ella, hecho cuerpo en su propio cuerpo. Para que lo que dice exista, necesita escribirlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Imagino tambi\u00e9n \u2013dice y escribe- un inventario de las cosas que quiero Lilia mis hijas el trabajo oscuro que hago los compa\u00f1eros el futuro los que no obedecen los que no se rinden los que piensan y forjan y planean los que act\u00faan el an\u00e1lisis claro la revelaci\u00f3n de lo escondido el m\u00e9todo cotidiano la furia fr\u00eda los t\u00edtulos brillantes de ma\u00f1ana la alegr\u00eda de todos la alegr\u00eda general que ha de venir un d\u00eda la gente abraz\u00e1ndose la pareja en su amor la esperanza insobornable la sumersi\u00f3n en los otros (Rodolfo Walsh. <i>Ese hombre y otros papeles personales<\/i>, 2007: 198)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Y luego la larga lista de lo que odia, que no copio para no herir susceptibilidades. Sin embargo, no puedo evitar volver sobre el final. Los diarios personales de Walsh tienen la potencia de un hurac\u00e1n aunque se originen en un susurro. Dice\/escribe all\u00ed:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfQu\u00e9 hago yo con todo eso? Empiezo a juntarlo y empiezo a mirarlo empiezo a estudiarlo empiezo a ver si se deja escribir. Y si no se deja mala suerte&#8230; porque si no es sobre eso no vale la pena escribir sobre nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Siento un mandato al recordar a Walsh por el hombre que escribe, el que se debate en ese extra\u00f1o oficio\/vicio incomprensible para la mayor\u00eda de los hombres y mujeres. En \u00e9l la pulsi\u00f3n por escribir se lleva por delante cualquier otro gesto, todo otro deseo, toda disciplina. Lo que nunca podr\u00e1 dejar de hacer, aunque sea el oficio m\u00e1s burgu\u00e9s que se conozca, ser\u00e1 escribir. Relacionado con el no ser escuchado, con el querer decir en un mar de silencio y o\u00eddos sordos -entre los que se encuentran los militares pero tambi\u00e9n la c\u00fapula de Montoneros, los peronistas, las camisetas peronistas, el colegio de internados al principio, las editoriales, los diarios, un largo etc.- Walsh sabe que si no pone por escrito eso que piensa, eso que dice se perder\u00eda irremediablemente. Y sabe tambi\u00e9n que lo que dice, si lo pone por escrito, conseguir\u00e1 alguna vez torcer el rumbo de las cosas, permitir\u00e1 observar con detenimiento, analizar, probar, enjuiciar\u2026 y corregir el rumbo de las cosas. Poner por escrito significa para Walsh saber la verdad y actuar seg\u00fan la racionalidad extrema de lo planificado meticulosamente. Lo importante es dar en el blanco, ganar la partida mediante el c\u00e1lculo milim\u00e9trico en el que una palabra o una cita mal puesta significan tanto o m\u00e1s que un mal movimiento de ajedrez. Toda escritura en Walsh desaf\u00eda y espera una respuesta: el jaque se revela cuando deja a su oponente casi mudo. Esa es su gracia. Ese es su juego.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Ahora bien, para Walsh no es un juego. Cree en la escritura y en las posibilidades precisas de la escritura. Por eso es lo que no puede dejar de hacer, cree en el poder de la escritura, en su car\u00e1cter revulsivo y revolucionario. Por eso escribe la \u201cCarta a la Junta Militar\u201d. Como en <i>Operaci\u00f3n Masacre<\/i> y en sus otros textos no ficcionales, hay m\u00e1s todav\u00eda: la creencia en la performatividad de la escritura como dije pero tambi\u00e9n la irrevocable sensaci\u00f3n de estar salvando algo en medio del desastre \u201cpara que relumbre\u201d &#8211;<i>Tesis de la historia <\/i>de Walter Benajmin- en los momentos de peligro por venir, porque habr\u00e1 otros momentos de peligro. En su \u201cCarta\u2026\u201d, Walsh lo dice con claridad y nos lo hace saber: somos una generaci\u00f3n vencida y como todav\u00eda sabemos \u201clos enemigos no han dejado de vencer\u201d. Walsh sabe que no puede dejar de escribir porque quien escribe deja testimonio, es el testigo en su escritura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Quienes escribimos esperamos la pr\u00f3xima jugada. Habr\u00e1 que aprender a escribir mejor en todo caso, habr\u00e1 que entrenarse. Leer a Rodolfo Walsh ser\u00e1 la mejor manera al tiempo de tener en cuenta, seg\u00fan sus precisas indicaciones, la nota al pie, el error de imprenta, la cita, lo m\u00ednimo, el detalle: ellos contienen la verdad de los hechos, el punto ciego, el impl\u00edcito. Tristemente, cuando Walsh va hacia su \u00faltima cita no ve el error sino a \u00faltimo momento\u2026 cuando ya es tarde. Sobre la mala cita, podrida, se cierne la muerte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cTodos se hicieron famosos. Le cont\u00e9 mi historia a ese se\u00f1or. \u00c9l todo. Y yo nada\u201d. 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